Bancos desconectados
Las cuentas y las relaciones estaban repartidas entre distintas instituciones, portales, divisas y regiones.
Garantizar el acceso seguro de los empleados a los sistemas internos y a los recursos protegidos.

Una empresa internacional había trasladado su información financiera a la nube, pero sus bancos, regiones, procedimientos y decisiones seguían funcionando de forma independiente. Lexington integró ATLAS.X para convertir esa visibilidad fragmentada en un único sistema operativo de tesorería sincronizado.
La empresa había completado una migración a la nube y disponía de más información financiera que nunca. Sin embargo, la información era incoherente, la conectividad bancaria estaba repartida entre distintos portales y los equipos regionales seguían procesos diferentes.
El departamento de Tesorería seguía dependiendo de listas de comprobación heredadas de Excel, seguimientos manuales y informes fragmentados. Los equipos de atención al público, de administración y regionales podían ver cada uno una parte del panorama, pero nadie podía tener una visión completa de la situación financiera y de la siguiente acción necesaria al mismo tiempo.
Las cuentas y las relaciones estaban repartidas entre distintas instituciones, portales, divisas y regiones.
Las hojas de cálculo manuales y las listas de comprobación individuales provocaban retrasos, riesgos en los traspasos y una ejecución desigual.
La falta de liquidez y el riesgo de sobregiro podrían hacerse evidentes solo después de que haya pasado la oportunidad de evitarlos.
Los paneles de control existentes mostraban datos, pero no coordinaban los procedimientos ni recomendaban la siguiente decisión en materia de tesorería.
Las aeronaves más antiguas pueden seguir volando, pero una cabina moderna integra los instrumentos, los procedimientos, las alertas y las responsabilidades de la tripulación en un único entorno operativo coordinado. Esa integración refuerza la conciencia situacional, mejora la ejecución, favorece la seguridad y reduce los costes operativos evitables.
La tesorería no es una excepción. Trasladar los datos a la nube es como instalar instrumentos más modernos sin rediseñar la cabina de mando. ATLAS.X conectó la información, el flujo de trabajo y el proceso de toma de decisiones para que todo el equipo de tesorería pudiera trabajar siguiendo el mismo plan de vuelo.
Lexington integró ATLAS.X en los bancos, el entorno en la nube, las herramientas de generación de informes y los sistemas de tesorería ya existentes de la empresa, preservando así esas inversiones y añadiendo al mismo tiempo la capa de inteligencia y coordinación que le faltaba al modelo operativo.
ATLAS.X organizó los saldos, las cuentas, las transacciones, las entidades, las divisas y las estructuras regionales en una única vista de tesorería centralizada.
Las definiciones y clasificaciones comunes proporcionaron a la dirección una visión coherente del efectivo, la liquidez, las inversiones, las obligaciones y los movimientos entre empresas del grupo.
Los procedimientos heredados de Excel se convirtieron en un flujo de trabajo operativo controlado y paso a paso, con asignación de responsabilidades, dependencias, estado, escalado y visibilidad de auditoría.
La información de tesorería permitió identificar necesidades de liquidez emergentes, oportunidades de concentración, opciones de inversión y medidas necesarias antes de que una excepción se convirtiera en una pérdida.
ATLAS.X convirtió las hojas de cálculo individuales en una secuencia operativa automatizada. Cada equipo podía ver qué se había completado, qué requería revisión, quién era el responsable del siguiente paso y qué excepciones exigían atención inmediata.
La interfaz integró la posición global de la empresa, el flujo de trabajo de tesorería, las excepciones y las acciones recomendadas en un entorno operativo específico, lo que proporcionó a todos los equipos autorizados una visión común sin perder los detalles regionales.

Saldos, relaciones bancarias, posición de tesorería, estado de los flujos de trabajo y prioridades de tesorería, todo ello en un único entorno controlado.

El seguimiento orientado a la toma de decisiones ayudó al departamento de tesorería a detectar las anomalías de tesorería que se estaban produciendo cuando aún había tiempo para resolverlas.
Visibilidad consolidada de bancos, divisas, entidades jurídicas y regiones operativas.
Una visión más clara de los saldos, la actividad, los productos y la concentración de la cartera de clientes por entidad.
Visibilidad sobre la liquidez fragmentada y sobre dónde se podría concentrar el efectivo de forma más eficaz.
Apoyo en la toma de decisiones sobre el excedente de tesorería, las necesidades de liquidez, el momento oportuno y la capacidad de inversión disponible.
Aviso precoz de posibles déficits, descubiertos y problemas de posicionamiento antes de que finalice la jornada.
Orientación contextual que ayuda al equipo a pasar de la mera observación de un problema a la coordinación de su resolución.
Un descubierto ya no es un problema que descubrimos a la mañana siguiente. Es un riesgo que podemos detectar y resolver antes de que termine el día.
— Tesorero corporativo, empresa internacional
El valor de ATLAS.X no residía en ser una capa de visualización más, sino en la capacidad de conectar información, procesos, personas y decisiones mientras aún había tiempo para actuar.
La inteligencia empresarial (BI) convencional sigue siendo útil para la visualización y la elaboración de informes. Sin embargo, el reto al que se enfrentaba el cliente requería una capa operativa capaz de integrar el contexto de tesorería, el flujo de trabajo, la rendición de cuentas, las previsiones, las alertas y las acciones, y no solo gráficos.
ATLAS.X transformó un entorno de tesorería basado en la nube, pero fragmentado, en un sistema de toma de decisiones interconectado, lo que proporcionó a los responsables la visibilidad, los procedimientos y la previsión necesarios para actuar antes de que el riesgo se materializara.
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